El maracuyá tiene un aroma que despierta, un sabor que recarga de energía y una textura jugosa imposible de olvidar. Esta fruta tropical no solo encanta por su frescura: también es rica en antioxidantes, vitamina C y agua, tres elementos que ayudan a mantener la piel suave, protegida y luminosa.
Aquí te compartimos una receta de batido con maracuyá y mango, perfecta para esos momentos en los que quieres algo natural, delicioso y que te haga sentir bien desde el primer sorbo.
Receta: batido fresco de maracuyá y mango
Ingredientes
- 1 maracuyá grande (solo la pulpa)
- 1 taza de mango maduro en trozos
- ½ taza de yogur natural sin azúcar o bebida vegetal (de avena, almendras o coco)
- 1 cucharadita de linaza molida
- ½ taza de agua fría o hielo
- Jugo de medio limón (opcional)
Preparación
- Extrae la pulpa del maracuyá.
- Coloca todos los ingredientes en la licuadora.
- Mezcla hasta obtener una textura suave y homogénea.
- Sirve al instante. Si lo prefieres, puedes colarlo.

¿Por qué este batido beneficia a tu piel?
El maracuyá aporta antioxidantes que protegen frente al daño ambiental y estimulan la producción natural de colágeno. El mango contiene betacarotenos que favorecen la regeneración celular. La linaza aporta ácidos grasos omega-3, que fortalecen la hidratación, y el yogur o bebida vegetal añade cremosidad y nutrientes que apoyan el equilibrio del cuerpo.
Este batido es ideal para empezar el día con energía, refrescarte después de hacer ejercicio o darte un momento nutritivo a media tarde.
Completa el ritual con el poder de nuestro melao
Después de disfrutar este batido, puedes continuar ese momento de bienestar aplicando nuestro melao hidratante corporal en crema de maracuyá. Su textura ligera se absorbe con facilidad, huele delicioso y deja la piel suave, hidratada y con un aroma tropical que acompaña durante horas.
El cuidado de la piel va más allá de lo que se ve. También está en lo que eliges consumir, en lo que sientes y en los pequeños gestos del día a día. El maracuyá tiene todo para hacer parte de ese ritual que empieza en la cocina y se completa en tu piel.

